
RELIGION




A lo largo de mi transcurso en el colegio he aprendido muchas cosas desde el poder relacionarme con mis compañeras hasta el conocimiento que adquiri de cada materia.
He establecido relaciones con varias de mis compañeras gracias a los diferentes salones por los que he pasado a lo largo de mi vida escolar y aprendí como sumar y cosas que me servirán en mi futuro.
Siempre me he sentido perteneciente al colegio además es mi segundo hogar, para mi la mejor etapa siempre será primaria, tengo buenos recuerdos y disfrutaba mucho con mis compañeras que actualmente no se encuentran en la institución.
Recuerdo cantar los himnos de la institución con tanto amor y dedicación, siempre me he esforzado para ser buena estudiantes pero también comprendí de que debía adquirir buenos valores para la vida.
Disfrute mucho de las jornadas deportivas, de las eucaristías, las izadas de bandera, ect.
Gracias al colegio, fui mas cercana a Dios y hoy en día sigo sus pasos y escucho sus enseñanzas. Además, gracias a el soy la persona que soy hoy en día una persona con buenos valores y enseñanzas

La educación católica me ha enseñado la importancia de la fe, la compasión y el respeto hacia los demás. Las enseñanzas religiosas no solo se limitaban a la teoría, sino que se reflejaban en actividades diarias, como el servicio comunitario y las celebraciones litúrgicas. Estas experiencias me ayudaron a comprender el valor de la solidaridad y la empatía, y a reconocer la importancia de ayudar a quienes nos rodean.
Además, el colegio fue un espacio seguro donde pude explorar mi identidad y crecer en un entorno de apoyo. Las amistades que forjé durante esos años han sido fundamentales, ya que compartimos no solo risas y alegrías, sino también desafíos y momentos de reflexión. La sororidad aprendida aquí me ha acompañado, recordándome la importancia de estar unida a otras mujeres en la búsqueda de nuestros sueños y objetivos.
Sin embargo, también enfrenté retos. A veces, las expectativas y normas del entorno podían ser abrumadoras. Aprendí a cuestionar y reflexionar sobre mis creencias, lo que me llevó a un crecimiento personal significativo. Este proceso de autoevaluación me permitió fortalecer mi propia fe y valores, en lugar de simplemente aceptarlos.
Agradezco al colegio por todo lo que me han enseñado, a los profesores por ser pacientes conmigo y ser muy dedicados a su vocación y a mis compañeras ya que gracias a ellas tengo hermosos recuerdos de la institución.
